México revela y rebela 🇲🇽
Ayer me preguntaron cómo fue mudarme a México para trabajar en publicidad.
Y pensé que la mudanza no es sólo cambiar de país: es cambiar de manera de mirar.
Porque México no “te recibe”.
México te revela.
Revela lo que creías saber, tus pequeñas certezas, tus prejuicios que creías archivados, tus maneras automáticas de trabajar.
Revela que la publicidad no viaja intacta: se contamina, se estira, se vuelve otra cosa en contacto con una cultura que late distinto.
Y también te rebela.
Te rebela contra tus hábitos, contra tu manual de instrucciones, contra esa comodidad tan silenciosa que uno arrastra sin darse cuenta.
Hay algo de México que te desacomoda con suavidad: te pide que mires un poco más, que escuches un poco mejor.
No es que sea un mercado “grande”; esa palabra le queda chica.
Es un mercado vivo, lleno de tensiones que no aparecen en los decks pero sí en las sobremesas, en la calle, en la manera en que la tradición y el futuro conviven sin pedir permiso.
Y ahí descubrí algo que no sabía que necesitaba saber:
Venir de afuera no te quita nada; te obliga.
A preguntar lo que otros ya dejaron de preguntar.
A ver las señales que se vuelven invisibles para quienes crecieron acá.
A caminar con la torpeza del que llega, pero también con el respeto del que sabe que está entrando en una cultura vasta.
Si algo me está dando México es eso:
una forma nueva, casi tímida, de escuchar.
Y en publicidad —aunque a veces se nos olvide— ¿escuchar no fue siempre más revolucionario que hablar?
(2025)


Ale
Socio - CSO