¿Qué define la grandeza creativa?
¿Qué hace que una campaña trascienda y se vuelva memorable en un contexto donde los contenidos son cada vez más efímeros?
En un contexto donde todo se scrollea, lo memorable es lo que te hace frenar. Por “memorable” entendemos algo que provoca una emoción, genera identificación o cuenta una verdad simple, pero bien ejecutada. Si no genera nada, se pierde; si genera algo, se comparte.
Por otro lado, es clave que las campañas sean coherentes con la marca. No se trata solo de hacer algo creativo, sino de hacer algo que solo esa marca podría haber hecho. Ahí es cuando deja de ser contenido y pasa a ser construcción de marca.
Entre idea, ejecución, impacto cultural, resultados medibles, ¿cuál es el ingrediente más difícil de lograr hoy y por qué?
Lo más difícil hoy es que a alguien le importe. Hay mucho contenido bien hecho, bien pensado y hasta bien medido, pero si no genera una reacción real, pasa de largo. Lograr ese clic emocional o cultural es lo que separa a una campaña más de una que pasa sin pena ni gloria.
¿Cómo definen internamente si una campaña tiene potencial de ser "grande" antes de lanzarla? ¿Qué indicadores o intuiciones pesan más?
Es una pregunta difícil de responder. Por un lado, la experiencia nos da ciertos indicadores; por otro, siempre hay un margen de sorpresa que ninguna data ni intuición logra anticipar del todo.
Más allá de eso, hay algo que no cambia: cada cosa que hacemos nace con la intención de ser grande. Es decir, de generar impacto, ser memorable y, sobre todo, mover el negocio en una dirección positiva. Esa ambición es constante y, probablemente, una de las cosas que más nos define como agencia.
Mirando sus propias campañas prefinalistas en el Lápiz de Platino, ¿qué creen que las hizo destacarse?
En línea con lo anterior, estas campañas comparten un mismo punto de partida: buscan generar identificación y, a partir de ahí, construir una conexión emocional genuina. No se trata solo de decir algo relevante, sino de decirlo de una manera en la que la gente se vea reflejada y lo sienta propio.
A eso se suma un factor clave: que el mensaje sea auténtico para la marca. Cuando la combinación de identificación, emoción y coherencia funciona, la campaña deja de ser un mensaje más y empieza a construir valor real.
(2026)


Seba
Socio - DGC